La influencia del tiempo en la plantación

La agricultura y el clima están directamente vinculados, pues las prácticas agrícolas son sumamente dependientes de las variaciones atmosféricas. Factores como la cantidad de lluvia, la temperatura y otros elementos, interfieren en la producción del cultivo.

El efecto de los cambios climáticos sobre la agricultura, como el aumento de la temperatura y modificaciones en el régimen de las lluvias, tiene un impacto muy significativo y puede causar grandes pérdidas. Existen algunos factores críticos que exigen atención especial. Conozca algunos:

Temperaturas superiores a 32°C diariamente pueden provocar una reducción en la producción agrícola, ya que afectan las fases de crecimiento y el desarrollo de órganos vitales de las plantas. Durante períodos de sequía, combinados con calor intenso, alta incidencia de luz solar y baja humedad relativa del aire, la plantación requiere una mayor irrigación, lo cual muchas veces no es posible debido a la escasez de agua en algunas regiones.

El aumento o acumulación de lluvias, junto con tormentas fuertes, también puede ocasionar problemas para la agricultura. Pueden causar la inundación de las áreas cultivadas, dificultar el uso de máquinas, y causar pérdidas en la producción.

Otro aspecto a considerar que puede impactar la productividad agrícola es el cambio en el panorama de enfermedades y su manejo. Estos cambios pueden tener efectos tanto sobre el agente infeccioso como sobre las plantas hospederas. En estos casos, la aplicación de más de un defensivo químico, mediante la mezcla en el tanque de pulverización de productos como herbicidas, fungicidas e insecticidas puede ser la mejor solución, pero siempre con el aval y la recomendación de un ingeniero agrónomo.

Hoy existen muchas tecnologías que pueden optimizar el uso del suelo, de insumos agrícolas y aportar mayor inteligencia a la gestión del campo, como la mezcla de productos fitosanitarios que tiene varios beneficios. Entre ellos se destacan la reducción en la cantidad de veces que se entra al campo, el menor consumo de combustible y volumen de agua, la disminución del daño a las plantas, la reducción del tiempo de exposición del trabajador rural, y un mejor manejo y prevención de la resistencia de plagas.

En la actualidad, se ha vuelto fundamental que las granjas y cooperativas tengan una gestión de riesgos asociada a los cambios climáticos dentro de sus procesos de planificación. Y para ayudar al agricultor en la toma de decisiones, existen numerosas tecnologías que contribuirán para que las actividades de siembra, fertilización, riego, cosecha y aplicación de defensivos se hagan con más eficiencia, reduciendo costos y minimizando el impacto ambiental.